¿Puede imaginar un día sin agua?

Fotos en primer plano de Ken Jenkins y Sophie JamesPor Ken Jenkins, director de Sostenibilidad de los Recursos Hídricos,
y Sophie James, directora de Calidad del Agua

En este último año, decenas de comunidades de los Estados Unidos han visto notablemente afectado su suministro de agua debido a eventos climáticos extremos que exigieron al límite tanto a la infraestructura como a las fuentes de agua. Tanto por tormentas intensas y cambios en los patrones meteorológicos como por sequía o infraestructura antigua, algunas comunidades han pasado días, semanas o incluso meses sin acceso a agua limpia. Hoy se celebra Imagine a Day Without Water (Imaginar un día sin agua), que dirige la atención del país al papel fundamental que la infraestructura de agua y la inversión en ella tienen en nuestra vida cotidiana, e impulsa soluciones para garantizar que todos tengan acceso al suministro de agua segura y confiable.

Pero para muchos estadounidenses la hipótesis de pasar un día sin agua corre riesgo de convertirse en realidad. En el verano, los auditores estatales revelaron que casi 1 millón de residentes de California tendrán problemas de salud de larga duración por falta de agua potable segura, ya que los sistemas locales no cumplen los estándares básicos establecidos para su calidad. Muchos de estos sistemas defectuosos brindan servicio a comunidades de personas de bajos ingresos, que ahora deben enfrentar el gasto extra de costosas botellas de agua para beber y cocinar.

Dado que la reserva de agua en el estado ya es de por sí limitada, mantener la infraestructura e invertir en ella es crucial. Pero los patrones climáticos extremos no solo exacerban la sequía actual, sino que además representan un riesgo inmediato para la calidad del suministro de agua.

Ante los desastres naturales generados por el cambio climático, nuestra prioridad es, por supuesto, abordar la amenaza física inmediata. Una vez que se asienta el polvo, sin embargo, también debemos considerar los efectos a largo plazo. Los incendios forestales pueden devastar comunidades enteras en cuestión de días, pero sus secuelas pueden transformar la composición de nuestro ecosistema y perdurar en el paisaje abrasado durante décadas. Las olas de calor intensas y prolongadas no solo secan nuestros ríos y lagos; además, el aumento de la temperatura del agua crea un caldo de cultivo para las bacterias y los contaminantes.

La prioridad número uno de Cal Water es garantizar que todos nuestros clientes tengan acceso al suministro de agua segura y confiable, y por eso nos hemos estado preparando y adaptando a estas amenazas causadas por el clima que ponen en riesgo nuestras fuentes de agua y su calidad.

Además de tratar y proteger nuestra reserva de agua de manera preventiva, los expertos en calidad del agua de Cal Water transmiten regularmente lo que detectan en nuestro programa de seguridad de la calidad del agua a los reguladores y responsables de la formulación de políticas para que conozcan cabalmente el impacto que los contaminantes, tanto los presentes como los futuros, pueden tener en el suministro.

También sabemos que mantener y mejorar la infraestructura es esencial para ofrecer agua potable segura y limpia a nuestras comunidades. Hacemos hincapié en proteger proactivamente nuestros sistemas de agua para evitar fallas, y por eso es que invertimos millones de dólares en pozos, bombas, plantas de tratamiento, tuberías y otros componentes de la infraestructura con el fin de garantizar el suministro constante de agua de alta calidad.

En lo que respecta al suministro y la calidad del agua, no hay margen para la complacencia: Imagine A Day Without Water nos recuerda la responsabilidad compartida de preservar nuestros sistemas de agua. El acceso a agua limpia es una necesidad humana básica que debe respetarse y defenderse de acuerdo con los estándares más altos. Y en Cal Water mantenemos el compromiso de elevar los estándares de lo que significa tener acceso a agua segura, limpia, confiable y asequible.